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sábado, 28 de marzo de 2020

¡ESPAÑA PREVALECERÁ!



¡Gracias, España Prevalecerá!

Españoles:
Cuando el sol brille de nuevo no olvidemos la tormenta oscura que atravesamos. Cuando las negras nubes se escampen del cielo amenazador y azules lavanda cubran nuestras cabezas no olvidemos el tenebroso abismo que como nación hemos sorteado. Cuando veamos las estrellas refulgir en el firmamento lejanas dándonos guiños de luz no olvidemos que, lo que nosotros vemos, ya no lo ven miles de ancianos y españoles con y sin patologías previas, que nos dejaron abruptamente víctimas mortales del coronavirus la pandemia que, mientras escribo esto, asola el mundo devastando vidas y haciendas.

No olvidemos los retorcidos valores sobre los que está edificada nuestra sociedad. Su abominable concepción y diseño. Las horripilantes consecuencias de un mundo sin amor donde el oro y las acciones bursátiles cotizan muy por encima de los seres y de la vida. Ninguno olvide lo atroz, inhumana y cruel, que es la mentira hecha verdad oficial por los gobiernos del mundo. Campa sin cuarentena por los países de la Tierra arrasando poblaciones, devastando la naturaleza, destrozando el espíritu humano. Llevándonos de guerra en guerra, de hambre en hambre, de pestilencia en pestilencia, llagándonos de enfermedades, y rompiendo al hombre en mil pedazos haciéndolo añicos. No olvidemos ni por un segundo las ideologías maléficas que piden sacrificar a los viejos ofrendándolos en el altar del beneficio económico. Recordemos a los que niegan la mano al débil y el necesitado a las millones de familias consideradas un estorbo y una carga de la que tiene que librarse el sistema financiero. El becerro de oro que exige nuestra muerte. 

Sin ancianos pero con dinero

Tengamos en perpetuo recuerdo a los inocentes caídos arrancados de la existencia por el egoísmo y la injusticia humana. No, el coronavirus no es el peor enemigo de los hombres, son hombres despojados de alma de lóbregas conciencias sin compasión por el semejante. Si olvidamos la principal causa de nuestros males nuevas plagas nos diezmarán. Y las puertas del infierno se abrirán de par en par reclamando incontables vidas porque no hay peores infiernos que los que crea el hombre. El infierno está en la Tierra y sus llamas las encendemos nosotros con maldad diabólica.

De súbito desaparecerá el coronavirus tal como vino se irá. ¿Qué lecciones dolorosas que nos llenan de luto y de lágrimas no olvidaremos? Si queremos sobrevivir a los turbulentos acontecimientos del futuro cercano tenemos el elevado deber de aprender de lo sucedido. La primera enseñanza es considerar la vida sagrada inviolable como un derecho absoluto e imprescriptible dado por el Espíritu Creador el Dios olvidado. Nada de lo que vemos es el resultado de un conflicto evolutivo. Los mismos hombres que amontonan penalidades sin fin sobre el género humano y demás especies del planeta que lo destruyen sin contemplación son los creadores de la mitología de la evolución. Así se amparan bajo el pretexto de la ley del más fuerte. Así nos hacen aceptar resignados el monstruoso abuso de poder. La impiedad del más salvaje odio prehistórico. ¡No crean a los violentos maltratados de la humanidad! 

Los que sobran para el Capital Salvaje

Pasará el terror vivido pero volverá más fuerte si olvidamos que nuestra supervivencia no depende de la fuerza depende de un amor incondicional y universal. El mal no se retira se agazapa y esconde siempre para sorprendernos con renovada energía y más multitudinaria mortandad. Es el signo de nuestros tiempos. La profecía nos habla. Purifiquémonos en nuestros sentimientos. No despreciamos esta enseñanza cambiemos nuestro corazone de piedra por uno de carne. Lata en él amor verdadero por el prójimo palpite sin odio abominable ni rencor .

Si así lo hacemos no olvidaremos a los españoles caídos injustamente por la barbarie humana y la coronamentira. Daremos agradecimiento eterno a todos los que luchan con riesgo de sus vidas por salvar la nuestra. No bajemos de los balcones sin un amor fraternal e imperecedero olvidando los aplausos y las canciones dedicadas a nuestros vecinos y todos los que en las calles han velado por nuestra seguridad.

España prevalecerá si sigue a la altura del amor que se sacrifica por los demás. Si demuestra día a día la nobleza de espíritu que está demostrando en sus balcones de cuarentena. Es la hora de reflexionar de aceptar las lecciones del coronavirus humildemente. De pedir perdón por nuestra inconsciencia y de ser uno con todos y todos como uno. Nos vienen días más difíciles que los que estamos viviendo con la pandemia del coronavirus. Vendrán de repente sobre el entero mundo sin continente al que poder escapar. La angustia de las naciones es inminente. Los Tiempos de los Rumores han comenzado. Pueblo español aprende esta enseñanza para salir de ella más refinado que el oro. Con sentimientos puros. Que no nos pille desprevenidos. Ahora es hora de amar.

ESPAÑA PREVALECERÁ SI PREVALECEN LOS ESPAÑOLES DESCOLLANTES DE AMOR

YEHOVÁH BLESS THE WORLD




domingo, 22 de marzo de 2020

LAS NACIONES VAN DE ENTIERRO




Coronavirus es el nombre más temible del planeta. Su sola mención estremece continentes. Este demonio de la muerte es inmisericorde con la vida. Su monarquía es global. No hay soberbia humana que no caiga humillada a sus pies. Los más arrogantes de los hombres huyen despavoridos de su presencia. Ellos que se creían dioses han recordado súbitamente que son mortales con menos defensas ante el coronavirus que un simple gusano de tierra. No hay fortuna en el mundo que pueda comprarle un minuto de respiración a este implacable Rey no admite rescates ni sustitutos. Ha venido a arrebatarnos la vida. Nuestra especie le molesta sobre la faz de la Tierra y se goza en su reinado de muerte. Implorarle con lágrimas no sirve de nada no conoce la piedad. Él no es más que el reflejo del espejo humano. Nosotros somos su imagen. Una fotografía exacta de su impiedad un doble llamado coronahombre. Por eso las naciones vamos de entierro. 
Italia: En esos ataúdes hay millones de corazones

¿De dónde ha salido este monarca que pasea su majestad por el mundo entero? Dicen que de una región de China de la ciudad de Wuhan. Es la noticia que recorre todo el orbe el epicentro señalado por las autoridades sanitarias. Sí allí empezó oficialmente. ¿Será verdad lo que nos cuentan? ¿Es verdad lo que se sabe? Eso es algo que yo pongo en cuarentena. Antes del coronavirus reinaba la coronamentira. Una plaga que lleva milenios entre nosotros y que ha contagiado a los gobiernos donde hay una nación. La peor pestilencia que asola a la humanidad desde el principio de los siglos. La mentira es la Soberana de la Tierra y nunca nos hemos vacunado de ella. De hecho la mentira es la verdad oficialmente. Y lo estamos viendo en esta pandemia global con efectos más catastróficos que los del Covid-19. ¡La primera muerta ha sido la Verdad!

Si la insensatez política, financiera o empresarial sigue imperando, si la mentira sigue con su cetro de mando, detrás del coronavirus vendrán los pavores de la guerra con mísiles nucleares saliendo de sus silos. El hambre, la escasez y la destrucción biológica de las poblaciones será el escenario mundial. Nada semejante habrá contemplado el mundo desde su fundación. Estamos a tiempo de evitarlo si así lo quieren. El clamor global es que lo hagan. Escuchen la voz de sus pueblos. Cambien el inexorable curso que nos conduce a la resbaladiza pendiente de un odio sin freno al abismo sin fondo de la negrura sepulcral.

Existe una vacuna para el Covid-19 y la mentira. Un escudo protector a prueba de todo mal. Un arma invencible para las mayores glorias de la paz y de una gloriosa humanidad curada de todo espanto. Es un sentimiento y se llama AMOR. ¿Saben los gobiernos, el sistema financiero mundial lo que es? Seguro que han oído hablar de él. No está lejos en el espacio estelar o en una profunda falla del suelo terrestre para ir a buscarlo. Está en el corazón humano dentro de nuestro pecho. ¡Así de cerca lo tenemos! Es la hora del amor mundial. De ponerlo al servicio del hombre y de toda la creación que gime y suspira por su salvación. 

Amor Mundial

No, no es hora de acumular riquezas que los ladrones de antifaz o de corbata, nos pueden robar por la fuerza o por la astucia. Es hora de acumular amor la acción que cotiza en la Bolsa de los Cielos siempre al alza ante el Alto Trono del Elohim Viviente por cuya Voluntad todo existe. Que el dinero y el oro sean un refugio para todos no de unos pocos. Porque da igual lo mucho que tengamos de ellos si la muerte nos visita. Si el coronavirus nos posee mortalmente. Tenemos la excelsa oportunidad de entrar en acción grandiosamente. Nos la ofrece la Shemitá hebrea. El perdón de las deudas. Un perdón mundial de las deudas. Destinen los gobiernos del mundo sus tesoros a socorrer a las familias. Ingresen en sus cuentas un millón de euros y así salvarán todo el sistema financiero. Los bancos cobrarán todas sus deudas y habrá dinero en abundancia para gastar. Si por el contrario esta idea les parece ridícula e hilarante incluso surrealista sigan haciendo lo que han hecho hasta ahora destinándolo a unos pocos de sus correligionarios de ideas y de agenda mundial.

Los ricos también mueren. Los poderosos también son pastoreados por la muerte. Ante su visita nadie alarga un segundo de su vida ni tiene ella memoria de nuestras riquezas. Un hombre extraordinario nos lo recordó en una parábola hace veinte siglos se llamó Yeshúa. En esta hora de prueba para la humanidad y para cada uno de nosotros y por una imperiosa necesidad de mi cerebro escribo la parábola que salió de los labios de Yeshúa el Mesías:

“ Había un hombre rico, cuyas tierras le dieron una gran cosecha. Comenzó él a pensar dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, no tengo dónde encerrar tanta cosecha? Y dijo: Ya sé lo que voy a hacer; derribaré mis graneros y los haré más grandes, y almacenaré en ellos todos mis granos y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía tienes muchos vienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, goza de la vida. Pero Dios le dijo: Insensato, esta misma noche te van a reclamar la vida, y todo lo que has acumulado, ¿para quién será? Así será para el que atesora para sí y no se hace rico delante de Dios.” 


El capital no compra a la muerte
Esta es la parábola que nos enseña que, aunque tengamos mucho, la vida no está en la hacienda. Estamos en un momento crítico en la expansión del coronavirus. En un instante podemos estar contagiados y morir. Podemos ser uno de los contabilizados en la lista oficial de defunciones que todos los días nos da el Comité del Gobierno de España. El virus no distingue. Aparece de súbito dándonos la mala sorpresa.

¿Dónde está nuestro tesoro? Donde está nuestro corazón. ¿Dónde va a estar el corazón de los gobiernos del mundo? En el oro o en la humanidad. El primero no les salvará, el amor a cualquier ser humano sin diferencias de raza, sexo o lengua sí. Si algunos gobernantes escapan del virus guardando el oro para sí no escaparán de su pobreza ante Yehováh el Creador.

Salven a la humanidad con toda la riqueza de las naciones. Cambien el luto por la fiesta.

SHEMITÁ MUNDIAL
YESHÚA YOSHIA


sábado, 21 de marzo de 2020

LA ELECCIÓN: SHEMITÁ MUNDIAL O CABALLOS APOCALÍPTICOS


Jubileo Planetario

 Este mundo injusto, egoísta y cruel, habiendo olvidado la Norma de la creación, está amenazado de un fin trágico. El planeta Tierra pudiera desaparecer, instantáneamente, absorbido por la nada como uno de esos tantos planetas que giran vacíos y sin vida en medio del oscuro caos, en las profundas soledades del espacio. Un planeta errante, con una superficie inerme, sin ninguna belleza que admirar externa o interna. Envuelto por la negrura trasladándose solitario por rincones sin luces de estrellas. Sin océanos de agua, sin selvas verdes, sin animales, sin humanidad que lo cuide. Sin vestigio original de ninguna especie. Rotando maldito por el pecado de los hombres.

La pandemia del coronavirus solo es el principio de nuestros dolores. Los avisos de un parto de la mujer que está pronto a dar a luz. ¿Qué parirán los gobiernos del mundo? Una Shemitá mundial o los caballos apocalípticos. O el perdón de las deudas o la guerra, el hambre, la peste y el sepulcro global. De la crisis planetaria del Covid-19 no renacerá  una sociedad mejor que la actual sin cambiar su corazón. Renacerá el amor colectivo o colectivamente desapareceremos devastados por el odio. Tras el coronavirus la gran espada está pronta a ser desenvainada por las potencias mundiales con una corona de fuego nuclear.

CORONA NUCLEAR

¡Salven a la humanidad!.. Declaren los gobiernos una shemitá mundial. El sistema financiero perdone las deudas. Dediquen las ingentes cantidades de oro de las reservas mundiales y los trillones de dólares o de otras divisas a la reconstrucción de la vida. No apuntalen con ellos sus intereses personales ni su modelo ideológico. Olviden sus planes de dominio mundial. De pensamiento único. De esclavitud global. Llegan los días en que el oro y la plata perderán todo valor no servirán para refugiarse ni preservarán las vidas de sus poseedores. Un mendrugo de pan cotizará más alto. Hagan un mundo mejor a través de las riquezas.
El oro de la Shemitá o de la mortandad. 

Sí lo sé, es muy impolítico lo que escribo. Más antisociales son las políticas para gestionar la pandemia del Covid-19. La ruina de las naciones es inminente. ¿Para qué quieren el oro para salvar sus posiciones de poder y control en el mundo aunque se pierda un tercio de la humanidad masacrada por sus guerras, la peste y el hambre? Esa sangre les será reclamada por el justo Juez. Y más les valdría no haber nacido.

Pronto será anunciada a todas las naciones las buenas noticias de un Reino que regirá el mundo para que tengan testimonio de su venida. Los gobiernos del mundo no solo rechazarán la buena noticia sino que la considerarán mala y perseguirán a los que la anuncien con ensañamiento. Así está escrito y así cumplirán la profecía.

La Elección: Shemitá mundial o caballos apocalípticos. 

 
Falsa paz, gran guerra, hambre, mortandad planetaria







jueves, 19 de marzo de 2020

S.O.S. HUMANIDAD

S.O.S. HUMANIDAD

Lo peor está por venir. Lo dicen los mismos que nos decían hace unas semanas entre risotadas que España estaba preparada y que habría escaso contagio. Que estábamos ante una leve gripe. La pesadilla de Wuhan, el escenario de horror en China, el aislamiento de 49 millones de personas y las muertes en serie del coronavirus, no alarmaron a nuestros gobernantes. El coronavirus se expande mundialmente sin control. Las bajas humanas se multiplican en todas las naciones y no hay rincón seguro para esconderse. La fiera que anda suelta, esa cosa microscópica que vive invisible a nuestros ojos, se agiganta por días se vuelve colosal en su avance inexorable. Tiembla la Tierra. Desmayan las poblaciones y cualquier acontecimiento histórico palidece ante el COVID-19. Los trastornos sociales abruman nuestras vidas. El miedo nos causa estrés nos aprisiona en sus cadenas. Cada uno lo vive a su manera.

Lo más irritante de esta pandemia global no es la indefensión en la que podemos vernos, ni la toma de conciencia de nuestra fragilidad humana, lo vulnerables que somos. No, lo más desesperante, la prueba más dura que confrontamos es la soberbia política la arrogancia de nuestros gobernantes mirando para otro lado de la plaga hasta que sus víctimas mortales se les han puesto delante acusándolos de indolentes y de no conocer la piedad. Muy verdaderamente el veneno ideológico abre los sepulcros que se llenan de inocentes. El drama se ceba con los débiles. 

El ejército español en batalla contra el coronavirus


Esta pandemia con tintes apocalípticos es la acusadora de la impiedad humana. Todo hombre o mujer con un mínimo de sensibilidad queda estremecido al contemplar la falta de escrúpulos morales de nuestros gobernantes. Ningún gesto de contrición ni una mueca de dolor trasmiten sus caras de piedra. En sus sermones oficiales y apariciones televisivas hilan palabras escritas cosen frases amañadas en un rosario de despropósitos. La parodia solidaria de sus fatuos discursos nos inspiran desprecio aborrecimiento ideológico por unos personajes y unos partidos políticos de miseria intelectual capaces de sacrificar una nación en interés de ellos. Ahora que ven peligrar gravemente sus tinglados económicos, su poder tambaleante, ahora, todos somos uno cuando tanto están trabajando por la destrucción de España. Hace dos meses éramos un Estado Plurinacional, una Nación de naciones, una República Federal de Estados Independientes. ¡De súbito España es “Una” y se alaba la unidad nacional en la guerra contra el coronavirus! Ahora que se derrumban hasta los cimientos fundacionales, y un seísmo económico de escala inaudita sacude los mercados bursátiles y los holding empresariales y el tejido productivo de toda empresa que respira, ahora nos dicen que somos uno. Que hombro con hombro tenemos el deber de luchar contra la pestilencia abominable que nos viste de horrendo luto. España es un Niágara de lágrimas. 
S.O.S. ESPAÑA

¿Cuánto empeorará la pandemia y sus funestas consecuencias a nivel mundial? Nadie sabe. Cualquier conjetura choca contra la durísima realidad diaria. El coronavirus corre a galope tendido. Por delante de todo auxilio. Por delante de los ciegos políticos de sus hipócritas respuestas. Ellos irán empeorando de mal en peor no aprenderán nada la soberbia ideológica esparcirá su veneno mortal. Entramos en tiempos muy difíciles. Señales y signos claramente proféticos. Pueden reírse de ello como nuestros políticos se han reído del COVID-19. 



S.O.S. HUMANIDAD solamente quiere decirles  que declaren una Shemitá Mundial. Amparen a los débiles y tiendan la mano a los necesitados. Pongan todos los recursos humanos y económicos del mundo que son incalculables al servicio, ahora que están a tiempo, del prójimo sin diferencias de raza, color o lengua. Vienen días en los que el oro y la plata no tendrán valor. Serán como basura. Tengan amor, amor verdadero por sus semejantes. Glorifiquen la vida estén en guerra contra la muerte. Salven a la humanidad. Socorran, socorran, socorran.. 



Yehováh esté con el mundo

Shalom

martes, 17 de marzo de 2020

EL PECADO DE SODOMA




El mundo bambolea estremecido por el coronavirus. La angustia de los pueblos aumenta como mar agitado en creciente oleaje. ¿Qué está pasando? ¿Qué es esa fiera vírica eso que vive en el microscópico coronavirus cargado de muerte? ¿Cómo ha viajado desde Wuhan una región de China infectando instantáneamente con su pestilencia destructora todos los Continentes? ¿Cómo es posible que un simple murciélago que está en la Tierra antes de la aparición del hombre sea el causante de transmitirnos la plaga desoladora? ¿Por qué no sucedió a nivel global antes de nuestros días? Murciélagos haberlos haylos desde antes de la fundación de las naciones. Laboratorios secretos con tales bacterias y virus no. Esos los ha construido el hombre.

La pandemia mundial, nunca vista ni televisada desde los albores de la humanidad, como la está presenciando la presente generación,  en vivo y en directo, es una alarma planetaria de la verdadera condición del hombre de la enfermedad que lo arrastra al caos y al conflicto permanente de su decadencia moral y espiritual. Creyéndose soberano de todo ha olvidado la Norma de la creación  ejerciendo su soberanía malvada sobre todo cuanto existe sobre todos los seres. Ya pasó lo mismo en otros tiempos históricos. Sociedades antiguas entraron por este mismo proceso de decadencia.

La fiera que vive. COVID-19

Sin mencionar la generación del gran Diluvio de todos es célebre la condición degradante a la que se rebajaron Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas. ¿Cuál fue el pecado de Sodoma? Escrito está en Ezequiel 16: 49-50:

"He aquí que la maldad de tu hermana Sodoma fue esta: soberbia, abundancia de pan, abundancia de ocio tuvieron tanto ella como sus hijas, y no amparó la mano del débil y necesitado. Y se llenaron de soberbia y cometieron abominación delante de Mi, y al ver lo que perpetraban, las eliminé."

El mayor pecado de Sodoma no fue la homosexualidad sino la aceptación social como norma de vida de lo que acaban de leer en el texto de Ezequiel y mencionan otros profetas hebreos bíblicos. Esas son las mismas cosas aceptadas globalmente, el mismo estilo de vida, que hoy se promueve por todos los gobiernos del mundo. ¡Con la misma soberbia se desprecia la Norma de la Creación y al Creador! El pecado capital de muchos gobernantes es pensar que por encima de su soberbia y su soberanía y de sus hojas de ruta para conformar la globalización no hay nada más y todas las naciones, grupo tribal o lengua sin importar el color de las razas, han de asumir estas disposiciones humanas. Es esta soberbia gubernamental, económica, tecnológica, científica, la alentadora de la supervivencia del más fuerte y mira para otro lado a la protección de los débiles pasando de largo. Lo estamos viendo con la pandemia funesta del coronavirus. Casi todos los gobiernos del planeta Tierra actúan ante ella con retraso, sin coordinación mundial, dejando a cada país al liderazgo de sus líderes guías ciegos de poblaciones cegadas. Colosales intereses son protegidos abandonando a su destino a los más vulnerables de la sociedad. La matanza del COVID-19 sobre nuestros ancianos por sus fulminantes consecuencias de muerte es algo inaudito que nos llena de pavor en tiempos de paz. Esta pandemia supera los horrores del 11S y sus estragos financieros amenazan con la bancarrota a las naciones y una sangría de vidas.

Los gritos de dolor llegan al Cielo. Si el pecado de Sodoma  sigue guiando al mundo terminará con idéntico juicio. Los ojos de Él nos miran. Felices son todos los que son contados entre aquellos que están luchando, a riesgo de sus propias vidas, para salvar a los demás. Felices los que nos dan el pan, pescadores, ganaderos, agricultores. Felices  los medios de distribución. ¡GRACIAS A TODOS!

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS! 

Shalom para todos los hombres y mujeres de buena voluntad.






EL ORO DE LAS NACIONES



¿Cuál es el oro de las naciones?

¿De qué servirá la reserva de oro de los Bancos Centrales y de las Bolsas del mundo si se pierden los seres humanos? Esta es la hora y ahora es de la máxima cotización para cualquier viva humana para que el luto de los pueblos se convierta en cantos de fiesta. Es hora de que toda carne cotice al alza por encima de los metales preciosos que su cotización sea superior a los valiosos diamantes y a las joyas de cualquier corona. La riqueza de las naciones no depende de la impresión de sus monedas o de sus grandes reservas de oro. Su fortuna está en la vida de sus pueblos. En la fecundidad y proliferación de sus gentes en su multiplicación. ¡Ése es el verdadero oro de las naciones!

Vivimos un momento de prueba global. La pandemia del coronavirus nos llena de miedo en su viaje por todos los países de la Tierra. Su paso por los Continentes nos cubre con un negro sudario de muerte. Nos quedamos sin ancianos y la juventud del mundo confronta una grave amenaza. La alarma está instalada en los enfermos crónicos en los que sufren patologías delicadas. Sí, millones de personas viven en un.. ¡ay!.. diario. Millones de padres sufren la pandemia del miedo pensando en proteger a sus hijos. La expansión del coronavirus nos aísla en una cuarentena hogareña o nacional. Las fronteras se cierran la actividad comercial se paraliza el mundo de los negocios es sacudido como por un terremoto. El grito de angustia traspasa los territorios. ¿Acaso esta plaga viral es más fuerte que la inteligencia de los hombres y todos sus avances tecnológicos y sanitarios?

Luchando juntos contra la plaga mortífera

No lo será si el COVID-19 no pasa de los pulmones. Será una pestilencia de calamidades humanas de consecuencias inimaginables .. ¡si infecta nuestros corazones!.. Si destruye nuestros más nobles sentimientos. Si la capacidad de amar es erradicada del corazón de cada uno de nosotros. Si nuestro instinto de conservación y de supervivencia se vuelve personal y no colectivo. Ninguna vacuna tiene la capacidad de inmunizarnos como el amor al prójimo sin distinción de sexo, edad o comunidad tribal. El amor es la energía más formidable para aislarnos a todos del coronavirus.. ¡porque nos hace a todos uno!.. Y cuando uno es todos y todos somos uno no hay valle tenebroso que crucemos ni montañas sombrías que nos impidan llegar a nuestro destino. Nosotros somos el oro del mundo más puro que el oro más refinado. Sin oro metálico podemos vivir sin personas que produzcan el pan no. Sin el ser humano el oro es un montón de basura que ni vale de estiércol.

Los gobiernos mundiales están en una encrucijada y han de elegir entre dos caminos: Vida o Muerte. Elijan la Vida. Si no lo hacen un mundo injusto, egoísta y cruel, avanzará a un fin trágico. El planeta Tierra podría desaparecer instantáneamente girando vacío y sin vida absorbido por la nada como tantos planetas lo hacen en las profundas soledades del espacio. Si no protegen a la humanidad como al oro más puro los estragos y calamidades del coronavirus nos parecerán una delicia con todo el padecimiento humano que ya soportamos. El colapso económico nos llevará a las guerras y las naciones se levantarán unas contra otras. Se generalizará la carestía y el hambre la acompañará. El odio no tendrá freno y misiles termonucleares abandonarán sus silos cruzando continentes. Una ideología totalitaria tomará el poder mundial. 

Salvemos a la humanidad

Españoles salgamos victoriosos del coronavirus. Erradiquémoslo de España con esa acometividad española propia de los espíritus más nobles amando a nuestro prójimo. Si un dedo del pie nos duele todo nuestro organismo sufre. Una nación es un cuerpo un organismo de gentes de individuos y cuando unos sufren la nación entera sufre. Estamos a tiempo de honrar a los que mueren. No lloremos. Entremos en acción con todos nuestros recursos y un amor sin límites. No temamos morir. Más bien temamos que otros mueran por un comportamiento nuestro irresponsable, indiferente y sin amor por el prójimo.
Dios bendiga al pueblo español 



Amor por España y los españoles

domingo, 15 de marzo de 2020

EL ROSTRO DEL CORONAVIRUS



EL ROSTRO DEL CORONAVIRUS


Le llaman Coronavirus. Viaja por todos los países con un negro sudario. Tiemblan las naciones cuando oyen su nombre. Está considerado el enemigo número uno de la humanidad y declarado de Emergencia Sanitaria planetaria. El espanto le acompaña. Los hombres se estremecen con su sola mención. Se ha convertido en el signo de nuestros tiempos.

El Coronavirus mata. Extingue la vida con su salida mortal.. A pesar de ese proceso hacia la muerte que todos vemos ocurrir ante nuestros ojos y las elevadas cifras de fallecidos, hay una numerosa cantidad de personas que han perdido su instinto natural de conservación. No lo ven como una amenaza seria para sus vidas y la de sus familiares están convencidos que el COVID-19 pasará de largo aunque se expongan a la presencia de él. Se sienten inmunes todopoderosos. Los medios de información y las autoridades les han dicho que es una gripe que puede ser peligrosa en caso de avanzada y edad y de tener patologías previas. Se considera a los ancianos los más vulnerables a su contagio por su avanzada edad. Y efectivamente es en ellos donde el rostro del Coronavirus está causando más bajas entre la población. El negro sudario amortaja a nuestros padres y abuelos. Pero, ¿solo a ellos? ¿Qué nos hace creer que estamos salvos de tan mortífera plaga según la edad o no padecer patologías severas?

¿Serás tú el siguiente?

Todas las naciones del mundo entero sin importar su raza, lengua o grupo tribal al que pertenezcan, están ante el Coronavirus. No hay Continente que no recorra este viajero. Por su velocidad se diría que puede desplazarse instantáneamente en un abrir y cerrar de ojos. Con desearlo. ¿Qué está impulsando la carrera meteórica del coronavirus? Lo que lo propaga no es el infectado.. ¡son las palabras!.. Montañas de palabras son gastadas cual trampas que confunden el buen criterio de la población, que les nubla el raciocinio claro. Lenguas políticas de postín entrenadas, no solamente para distorsionar la verdad y ocultarla sino para mentir, nos han convencido de que la pandemia del COVID-19 era un resfriado más. Esas mismas lenguas nos dicen ahora: Quédate en casa. Y declaran el Estado de Alarma Nacional cerrando España en cuarentena y pidiéndonos que nos aislemos en nuestros hogares. Una cuarentena que llega demasiado tarde el coronavirus se propaga entre los españoles causando estragos inauditos y víctimas inocentes de la irresponsabilidad del Gobierno y de los medios de comunicación afines ideológicamente que nos han informado según la línea oficial o el pensamiento único del Gobierno. 


La OMS declara la pandemia mundial.

¿Qué podemos hacer los españoles para salvar al mayor número de personas de la pestilencia que nos azota y salvar a España? Obedecer y amar. Quedarnos en casa obedientemente. Los que velan por nosotros no pueden hacerlo. Los que pelean para salvarnos en primera línea, ante el fragor de la muerte, no pueden hacerlo. Escuchemos esas voces que tratan de preservar nuestras vidas. Esto será fácil gracias a la autoridad. Más difícil será dar amor al prójimo. Hemos perdido toda noción de su significado supremo. Del descomunal poder del amor en acción. Si hemos de morir que sea con honra española salvando a los demás. Si ignoramos amarnos veremos lo peor del ser humano y escenas vergonzosas de su comportamiento ruin como las que vemos en la gente egoísta y cruel que asalta los supermercados o viajan a otros lugares trasportando el coronavirus sin guardar cuarentena. Siendo portadores de la muerte para sus semejantes. 


Añadir leyenda

Estamos en una encrucijada. Toda la potencia de España está en el amor. Si se nos ha olvidado lo que es el amor aquí les dejo la descripción de Pablo: “El amor es todo. El amor es sufrido y considerado, el amor no tiene envidia, no es presumido o engreído, ni grosero ni egoísta, no busca lo de sí mismo, no se irrita, ni considera lo que es malo, no se alegra por la injusticia, y se alegra siempre con la verdad. Todo aguanta, es confiado, paciente, soporta todo lo que venga. El amor todo lo puede y nunca cesa.”

¡Viva el pueblo español!
Yehováh bendiga a España