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martes, 31 de marzo de 2026
Síndone de Turín: Nuestra Pascua ( Parte 2)
Tengo fe en el Gran Espíritu Creador. En la visión de Isaías de que en los postreros días la ley saldrá de Sión como salió del Horeb.
domingo, 29 de marzo de 2026
Síndone de Turín: Nuestra Pascua (Parte 1)
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| Síndone de Turín |
¿Qué ven las personas cuando miran la Síndone de Turín? Depende de los ojos con que se mira. Para quien tiene fe en los relatos de las Escrituras, es historia hecha imagen. Para el escéptico o el ateo, es un hábil engaño medieval que ni siquiera la ciencia actual consigue duplicar. Otros la contemplan burlescamente aprovechando para arremeter contra la fe cristiana llamándola reliquia vana. Y no faltan quienes la ven solo como un negocio: mercaderes y cambistas modernos que convierten lo sagrado en fuente de lucro, tal como ocurrió en el Templo de Yerushalayim en tiempos de Yeshua.
Yo soy un hombre de fe. Y lo que veo en esa tela es claro: el Evangelio del Cordero escrito con su sangre y sus heridas. Era yo un joven adolescente cuando vi por primera vez la imagen de la Síndone. Nada más contemplarla, una presencia de gran majestad me sobrecogió.Con lágrimas de la emoción exclamé : ¡Sí, es Él! En aquel Lienzo reconocí instantáneamente al que Moisés y los profetas anunciaron, al que caminó entre sus hermanos judíos, al que sus discípulos vieron y tocaron, al que fue vilipendiado, calumniado y condenado a muerte por crucifixión con espantosa crueldad las autoridades religiosas de Yerushalayim -especialmente el Sanedrín- después de la resurrección de Lázaro. Allí, impresa por una radiación desconocida, estaba la pálida figura del Mesías.
El 28 de mayo de 1898. Secondo Pia fotografió la Sábana Santa. Al revelar los negativos apareció lo que durante casi dos mil años nadie había visto: una imagen perfecta del Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. El hombre en quien el Elohim Viviente tiene todas sus complacencias.
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| Secondo Pia, primer fotografo de la Síndone |
Nada en este mundo me hará abdicar de esa certeza: la Síndone de Turín es la representación del Resucitado. Es nuestra Pascua. No es solamente la Pascua judía que conmemora la libertad de Egipto y la protección de los primogénitos por la sangre del cordero. Es la realidad definitiva. Yeshua es el Cordero sacrificado por la libertad de toda la humanidad, sin acepción de razas o linajes. Escribió el Evangelio con su tormento, con la copiosa sangre de sus clavos y su flagelación y con su muerte cruel. Y lo más maravilloso: lo escribió con su resurrección. De no haber resucitado como anunció, no existiria la Sábana Santa. Su origen es de Israel, y en ella contemplamos la imagen que se formó.
Por eso declaro sin complejos: la Síndone de Turín es nuestra Pascua. Porque el testimonio de Yeshua es el espíritu de la profecía. (Revelación 19:10 ) Es el Besorat Olam anunciado desde la expulsión del Edén hasta la restauración final que describe el libro de Revelación.
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| Rostro de la Síndone reconstruido por Manuel Miñarro catedrático de bellas artes |
El Cordero de Dios está hoy en la presencia del Padre con su sangre derramada en favor de toda la humanidad y a punto de abrir los sellos. La Síndone ha sido preservada hasta nuestros días para que todos reciban su testimonio a través de la ciencia. Precisamente en este tiempo de guerras e rumores de guerras, de señales proféticas raudas en cumplimiento, la Sábana Santa habla con máxima actualidad y más fuerte lo hará con el desarrollo de acontecimientos.
Es el más excelso símbolo de paz: el Rey de la paz dejándose morir por amor. Pronto volverá para convertir las espadas en arados y hacer de la Tierra el Edén que siempre tuvo que ser. El Reino de Dios viene sin retraso horario.
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| Síndone de Turín, anuncio del Cordero sacrificado. |
¡Llegan los tiempos del Cordero!
¡El único tiempo verdadero!
Shemá humanidad.
Tengo fe en el Gran Espíritu Creador. En la visión de Isaías de que en los postreros días la ley saldrá de Sión como salió del Horeb.
jueves, 12 de marzo de 2026
Guerras e rumores de guerras, aún no es el fin.
Antes del 14 de febrero de 1990 nadie había visto nunca, en ninguna de las generaciones pasadas, la esfera azulada que es la habitación de los hijos de los hombres e de la vida natural en todas sus formas según sus géneros. Carl Sagan, que tanto nos enseñó sobre el Cosmos, hizo de aquella fotografía de un punto azul pálido una de las reflexiones más profundas sobre la pequeñez de la humanidad en el universo, una fina capa de polvo sobre la superficie de ese pixel de luz pálida llamado planeta Tierra, imperceptible desde el espacio. No se nos ve igual que si no existiéramos. Aún así, la altivez humana, desafía con su animalidad prehistórica, la frágil "Norma de la Creación" destruyendo la vida de las especies e la que más destruye desaforadamente es la de su mismo género e lo hace por delirios de poder e grandeza efímeros.
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Desde que el mundo es mundo el triste e cruel espectáculo de la guerra es el que escribe la historia con mares de sangre. La espada es el eje sobre el que giramos, nuestro centro de gravedad, que nos atrae a la muerte sin consideraciones de sexo ni edad. Derramar sangre es un concepto revolucionario para unos, progreso e ciencia para otros. El siglo XXI nos la ofrece igual que un videojuego haciendo de la razón de la sinrazón nuestra razón de ser, sin una protesta, normalizando el horror. Así durante milenios marchamos a remolque del carro de la guerra batalla tras batalla, vertiendo torrentes de sangre por causas e intereses de los gobernantes pero nunca de sus pueblos. La fuerza se diviniza como origen de todo derecho, consagrarse a la guerra para algunas ideologías políticas o religiosas es lo más parecido a un estado de perfección, el culto al exterminio se considera un regalo de Dios, "mátalos a todos" es el mandamiento más obedecido por las leyes de la barbarie. Agora mismo, en este punto azul pálido, las guerras e rumores de guerras, nos aturden con sus gritos de belicosidad salvaje, llamando a la escalada de los conflictos bélicos.
¿Quién representa hoy el derecho a la vida tanto para el débil como el fuerte? ¡Ni siquiera se respeta la vida en los vientres de las madres cada año millones de inocentes son abortados en la cruenta guerra contra el non nacido! La justicia ya non es señora del mundo, los adelantos materiales ya non son acompañados del progreso espiritual, sin el cual el desarrollo material o avances de la ciencia nos hacen caer en la justificación de la barbarie sabia.

Ante el panorama internacional con las tensiones crecientes, la militarización acelerada, la forja de las espadas en arados a toda prisa, la reflexión de Carl Sagan, es un grito a la paz e la convivencia civilizada. El que tenga ojos para ver que vea e reflexione. 👇
La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de un rincón de este pixel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... es desafiada por este punto de luz pálida.
Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Asentarnos, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una formadora de humildad y carácter. Quizás no hay mejor demostración de la soberbia humana que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos más amablemente los unos a los otros y de preservar y apreciar el pálido punto azul, el único hogar que hemos conocido".
Guerras e rumores de guerras, aún non es el fin. La Biblia habla a hombres como nosotros en este punto azul pálido con señales proféticas. Shemá humanidad
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Tengo fe en el Gran Espíritu Creador. En la visión de Isaías de que en los postreros días la ley saldrá de Sión como salió del Horeb.









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