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domingo, 19 de abril de 2020

PANDEMIA UNIVERSAL E INTROSPECCIÓN NACIONAL

Pandemia universal

Que la humanidad en su conjunto está en una hora crítica no es un bulo. Que todos los gobiernos del mundo se enfrentan a una hecatombe económica nunca conocida salta a la vista. Millones de parados, millones de empresas en ruina, nos vaticinan días aciagos y de angustia generalizada de los pueblos al no ver salida y sentirse prisioneros de los acontecimientos que se suceden sin descanso. No tenemos respiro.

La cuarentena nos tiene encerrados en casa a miles de millones de personas en todos los continentes del orbe habitado. Tratando de encontrar sentido a nuestras vidas y al momento presente. La pregunta que yo me hago es la siguiente: ¿Qué clase de personas saldrán de esta crisis sanitaria? ¿Qué de bueno tendrán las lecciones del coronavirus después de su horrible presencia? ¿Qué ganancias sacaremos de tan enormes e inauditas pérdidas?

No puedo saber las reacciones ajenas que tendrán los demás ni tampoco meterme en sus cabezas para saber cuáles son sus pensamientos dominantes. Lo que tengo claro es que hay ideologías que no tendrán una nueva visión. Seguirán aferradas a rencores y odios prehistóricos, no solo no aprenderán nada, sino que se extremarán sus enconamientos sociales. Hay quiénes negocian con la pandemia y el mal que nos sucede resulta en sus beneficios. Sean para imponerle al mundo su hoja de ruta o para acaparar un poder inmenso que nos mantenga de rodillas a todo el planeta sumisos a sus designios. Convertido en un campo de concentración global. Aceptando, sin opinión propia, la opinión de nuestros opresores. 

Un mundo enfermo del coronaodio

Dicho esto les diré el efecto que está teniendo en mí la pandemia. En una sociedad megalómana como la actual, donde la glorificación personal y la acumulación de riquezas es el signo de nuestros tiempos, sin pensar en los demás y con absoluto desprecio por el prójimo, esta pandemia me reafirma en mis convicciones y principios morales. Los que me han guiado hasta hoy. Y a los que nunca podré renunciar. Siendo un adolescente pude darme cuenta de cuán importantes son los demás. Llegando a la conclusión de que si no fuéramos tantos seríamos verdaderamente tontos. La riqueza de una nación no está en sus reservas de oro.. ¡es en las reservas de sus gentes ahí está su riqueza!.. ¿Acaso no lo estamos viendo en esta horrenda pandemia? ¿Quién es ahora el que quiere estar solo, y ver las ciudades vacías sin aglomeración de personas? ¿De qué nos puede servir tener todo el dinero del Banco de España, las más fantásticas casas o palacios, el orgullo de una fama, sin compañía humana? ¿De qué sirve todo eso si no hay nadie si nos hemos quedado solos? 


Este es el oro de las naciones. 

En esta hora amarga, aprendamos que somos gregarios que nada merece la pena si falta nuestro semejante. Que uno puede tener mucho y ser el número uno en reconocimientos por su talento y su posición, pero necesita que otro le haga la ropa, le limpie la casa, le recoja la basura, le lleve el correo, le conecte a internet, le fabrique un lápiz, le arregle un grifo, le ponga a su disposición todo lo que él necesita para vivir y tener la existencia que tiene. El covid-19 nos enseña que somos una cadena humana de eslabones y que ninguno es una cadena si faltan algunos de ellos. Esta es la gran lección que nos enseña con hondo dolor y sufrimiento la pandemia si es que queremos aprenderla. El valor que tiene cada ser humano para nuestra efímera y triste existencia. Y si queremos verlo somos un gran jardín de infancia.

Esta es la introspección que hago y la que como nación deseo que hagamos por el bien de España y del mundo. Tras el coronavirus que la pandemia del amor arrase entre los españoles que se propague hasta los confines de la Tierra. No tendremos otra oportunidad. De hecho es la última para redimirnos individual y colectivamente. Será una pandemia de amor universal o nosotros dejaremos de ser. Nos amenaza el hambre, la pobreza extrema y la guerra. Si no lo comprendemos este mundo injusto, egoísta y cruel, tendrá un fin trágico. La Tierra podría desaparecer, instantáneamente, absorbida por la nada si se desata la locura del odio, y girar vacía y sin vida como tantos planetas lo hacen en las profundas soledades del espacio. Toda negra con sombras de muerte sin cielos azules. 

Un Nuevo Amanecer

miércoles, 15 de abril de 2020

PANDEMIA: ÁNGELES Y DEMONIOS EN ESPAÑA



Se lo estáis haciendo a Él

 La pandemia del coronavirus acaece como una secuencia inverosímil de sucesos. Un mundo pasmado observa el desmoronamiento de la humanidad. Nadie estaba preparado para ver a las naciones convertidas en tanatorios en tiempos de paz en descomunales morgues con montañas de muertos víctimas prematuras de un patógeno invisible. Ni los fecundos raudales de las imaginaciones más preclaras corren tanto como la pandemia en su viaje meteórico por los continentes de la Tierra. Un escenario dantesco va dejando a su paso. Y no hay ciudadano de la aldea global que no sienta sobre sus talones la presencia siniestra del covid-19. A medida que van pasando los días vemos a las sociedades más extenuadas más y más golpeadas psicológicamente y con gran angustia ante el incierto porvenir. ¿Qué quedará en pie el día después del coronavirus?.. es la pregunta que nos hacemos todos. ¿Qué va a ser de todos aquellos en los que pase de largo la mortandad? Muy verdaderamente el futuro inmediato es inquietante. Pero esta pandemia no solo nos muestra la fatalidad de nuestro momento histórico y los errores colosales sobre los que se asienta la civilización actual. Una concepción del mundo que habiendo olvidado la Norma de la creación se ve amenazado de un fin trágico, por injusto, egoísta y cruel.

Plaga mundial

Sin embargo en esta hora crítica los ángeles y los santos están mostrándose al mundo obrando milagros, maravillas y prodigios. Salvando vidas, dando la mano al necesitado, socorriendo al rico y al menesteroso. Velando las 24 horas por todos. Son esas figuras que vemos todos los días en los hospitales, los supermercados, en el ejército, van en motos de tráfico, en camiones de bomberos, en coches de policía, transportan las mercancías por todas las carreteras de España como camioneros, están en los servicios de limpieza, en las furgonetas de reparto, en correos, lavanderías, en las empresas que producen todo lo que necesitamos, en los barcos de pesca, en los hombres del campo, en las granjas, en los comedores sociales, en internet, en las compañías telefónicas, en las funerarias y en tantos y tantos servicios menospreciados con sueldos precarios y recompensas de miseria que este escrito si los escribiera llenaría una enciclopedia. Ahí estamos viendo las caras de los ángeles y de los santos en cada nación. ¡Qué cerca los teníamos y nos los veíamos! El coronavirus nos los muestra todos los días. 

Ángeles de España

En cuanto a los demonios no los vemos porque se nos presentan como ángeles de luz. Son maestros del engaño con pieles de cordero pero lobos voraces. Es difícil verlos porque han obnubilado nuestra mente y han poseído ideológicamente todos nuestros pensamientos. Aunque por sus obras podemos reconocerlos. Y también por su narración novelada de caballería en el enfrentamiento con la pandemia. Ellos representan la razón de la sinrazón que a nuestra razón se hace. 



He querido que la primera foto de este escrito reflejara el amor más puro. Es la representación del Redentor del mundo.  Es una imagen superlativa de todos aquellos anónimos y desconocidos que están siendo los ángeles guardianes.  Pero también para decirles que un amor tan grande, tan desinteresado, tan excelso,  es como si se lo diéramos a Él.















lunes, 6 de abril de 2020

NO LLORES POR MÍ ESPAÑA


 Una fiera microscópica se nos muestra en toda su abominación desoladora en España. Un panorama dantesco nos mantiene acorralados en nuestras casas en total indefensión frente a un enemigo invisible y letal. La pestilencia se desliza sigilosa, infiltrándose en nuestros cuerpos, depositándose en cualquier rincón o cosa material, en las gotículas del aire que salen de nuestras bocas. Este es el signo de nuestros días mundialmente. Ninguna nación del planeta está a salvo de la virulencia de la plaga. ¿Cuándo acabará esta pesadilla que surgió sorpresivamente sometiendo al mundo al horror y la angustia generalizados?

Esta pesadilla pasará paulatinamente y en una fecha indefinida la corona será quitada de la aldea global. Pero nada ni nadie volverá a ser lo mismo. La sociedad tal y como la hemos conocido nunca volverá a ser igual. El destino del mundo a dado un viraje hacia ningún horizonte de paz y seguridad. El breve reinado de la fiera microscópica, que nos rige con cetro de muerte, está poniendo en evidencia a todos los gobiernos de la Tierra y mostrándonos el verdadero rostro de sus gobernantes.

Expansión mundial del Covid-19

Y la malicia de casi todas sus políticas públicas que deprimen a los pueblos en beneficio de unos clanes ideológicos, y de intereses económicos inconfesables que nos subyugan con su poder abusivo. Cada gobierno del mundo está siendo retratado tal y como es su credo ideológico y sus dogmas políticos, su soberbia irracional tratando de ser impuesta a los demás. Somos testigos oculares de lo manipulados que estamos. Y que hay gobiernos capaces de hacer que perezca todo un pueblo en interés de que se mantenga el gobierno. Son gobiernos que no lloran las perdidas de vidas, que no se arrepienten de nada aunque sus acciones causen daños irreparables a la sociedad, legislando para mantenerse él a salvo. ¿Qué más da que toda la nación se hunda si el gobierno se mantiene a flote? 

No solamente son gobiernos que no lloran sino que prohiben que los españoles lloremos. Es impolítico ver derramarse lágrimas de nuestros ojos. Impolítico mostrar el luto y hacer público el duelo. Impolítico y execrablemente vergonzoso mostrar humanidad o gestos compungidos. Es impolítica la verdad, la que ha sido fulminada desde el principio de la pandemia por las más deshumanizadas mentiras y horribles falsedades. Y lo que está causando las desdichas más infortunadas y los clamores de dolor y sufrimiento que son apagados por los aparatos mediáticos de propaganda de todos los gobiernos del mundo y los poderes de los Estados. La Inquisición y la censura nos prohíben estar informados. Internet ha dejado de ser la WWW que nos conectaba a todos y se persigue y quema a las nuevas brujas que son impolíticamente acusadas de contar bulos y bulerías porque los únicos bulos que valen son los del Gobierno que son los oficiales.

Internet secuestrado

No llores por mí España, no me guardes luto, no vengas a mi funeral, no pongas flores en mis exequias, no enseñes mi cara en fotografías ni la urna de mis cenizas o el ataúd con mis restos siendo sepultado solo en el cementerio. No me hagas ver a la familia que me llora ni el llanto de mis amigos. Todo eso es impolítico. Tenemos que mostrarnos impasibles e incluso alegres como se muestran los gobiernos. Sin ninguna preocupación externa. Jaleando y dándose ínfulas con golpes de pecho por lo bien que afrontan la crisis sanitaria y social y de la que son los culpables murciélagos y pangolines y todo ser humano menos ellos.

No llores por mí España, ríe, canta, aplaude, toca los instrumentos musicales, dime aunque no sea verdad el número de los que son dados de alta, dime que ya estamos en la curva del descenso en contagiados, y no dejes de repetirme aunque sea mentira, que somos el país con menos muertos y que saldremos de esta gracias al Gobierno y a los 450.000 políticos que le asisten. Muy buena asistencia por cierto sin bajas entre ellos.

Las bajas están aquí




No llores por mí España, no lo merezco soy un hombre del pueblo. Y sobran todos los pueblos menos sus gobiernos. No lloréis españoles guardaos las lágrimas para más adelante cuando todo esto pase. Porque aún vamos a llorar más. El World Trade World se derrumba como lo hicieron las Torres Gemelas. 


God Bless the World. 

domingo, 22 de marzo de 2020

LAS NACIONES VAN DE ENTIERRO




Coronavirus es el nombre más temible del planeta. Su sola mención estremece continentes. Este demonio de la muerte es inmisericorde con la vida. Su monarquía es global. No hay soberbia humana que no caiga humillada a sus pies. Los más arrogantes de los hombres huyen despavoridos de su presencia. Ellos que se creían dioses han recordado súbitamente que son mortales con menos defensas ante el coronavirus que un simple gusano de tierra. No hay fortuna en el mundo que pueda comprarle un minuto de respiración a este implacable Rey no admite rescates ni sustitutos. Ha venido a arrebatarnos la vida. Nuestra especie le molesta sobre la faz de la Tierra y se goza en su reinado de muerte. Implorarle con lágrimas no sirve de nada no conoce la piedad. Él no es más que el reflejo del espejo humano. Nosotros somos su imagen. Una fotografía exacta de su impiedad un doble llamado coronahombre. Por eso las naciones vamos de entierro. 
Italia: En esos ataúdes hay millones de corazones

¿De dónde ha salido este monarca que pasea su majestad por el mundo entero? Dicen que de una región de China de la ciudad de Wuhan. Es la noticia que recorre todo el orbe el epicentro señalado por las autoridades sanitarias. Sí allí empezó oficialmente. ¿Será verdad lo que nos cuentan? ¿Es verdad lo que se sabe? Eso es algo que yo pongo en cuarentena. Antes del coronavirus reinaba la coronamentira. Una plaga que lleva milenios entre nosotros y que ha contagiado a los gobiernos donde hay una nación. La peor pestilencia que asola a la humanidad desde el principio de los siglos. La mentira es la Soberana de la Tierra y nunca nos hemos vacunado de ella. De hecho la mentira es la verdad oficialmente. Y lo estamos viendo en esta pandemia global con efectos más catastróficos que los del Covid-19. ¡La primera muerta ha sido la Verdad!

Si la insensatez política, financiera o empresarial sigue imperando, si la mentira sigue con su cetro de mando, detrás del coronavirus vendrán los pavores de la guerra con mísiles nucleares saliendo de sus silos. El hambre, la escasez y la destrucción biológica de las poblaciones será el escenario mundial. Nada semejante habrá contemplado el mundo desde su fundación. Estamos a tiempo de evitarlo si así lo quieren. El clamor global es que lo hagan. Escuchen la voz de sus pueblos. Cambien el inexorable curso que nos conduce a la resbaladiza pendiente de un odio sin freno al abismo sin fondo de la negrura sepulcral.

Existe una vacuna para el Covid-19 y la mentira. Un escudo protector a prueba de todo mal. Un arma invencible para las mayores glorias de la paz y de una gloriosa humanidad curada de todo espanto. Es un sentimiento y se llama AMOR. ¿Saben los gobiernos, el sistema financiero mundial lo que es? Seguro que han oído hablar de él. No está lejos en el espacio estelar o en una profunda falla del suelo terrestre para ir a buscarlo. Está en el corazón humano dentro de nuestro pecho. ¡Así de cerca lo tenemos! Es la hora del amor mundial. De ponerlo al servicio del hombre y de toda la creación que gime y suspira por su salvación. 

Amor Mundial

No, no es hora de acumular riquezas que los ladrones de antifaz o de corbata, nos pueden robar por la fuerza o por la astucia. Es hora de acumular amor la acción que cotiza en la Bolsa de los Cielos siempre al alza ante el Alto Trono del Elohim Viviente por cuya Voluntad todo existe. Que el dinero y el oro sean un refugio para todos no de unos pocos. Porque da igual lo mucho que tengamos de ellos si la muerte nos visita. Si el coronavirus nos posee mortalmente. Tenemos la excelsa oportunidad de entrar en acción grandiosamente. Nos la ofrece la Shemitá hebrea. El perdón de las deudas. Un perdón mundial de las deudas. Destinen los gobiernos del mundo sus tesoros a socorrer a las familias. Ingresen en sus cuentas un millón de euros y así salvarán todo el sistema financiero. Los bancos cobrarán todas sus deudas y habrá dinero en abundancia para gastar. Si por el contrario esta idea les parece ridícula e hilarante incluso surrealista sigan haciendo lo que han hecho hasta ahora destinándolo a unos pocos de sus correligionarios de ideas y de agenda mundial.

Los ricos también mueren. Los poderosos también son pastoreados por la muerte. Ante su visita nadie alarga un segundo de su vida ni tiene ella memoria de nuestras riquezas. Un hombre extraordinario nos lo recordó en una parábola hace veinte siglos se llamó Yeshúa. En esta hora de prueba para la humanidad y para cada uno de nosotros y por una imperiosa necesidad de mi cerebro escribo la parábola que salió de los labios de Yeshúa el Mesías:

“ Había un hombre rico, cuyas tierras le dieron una gran cosecha. Comenzó él a pensar dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, no tengo dónde encerrar tanta cosecha? Y dijo: Ya sé lo que voy a hacer; derribaré mis graneros y los haré más grandes, y almacenaré en ellos todos mis granos y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía tienes muchos vienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, goza de la vida. Pero Dios le dijo: Insensato, esta misma noche te van a reclamar la vida, y todo lo que has acumulado, ¿para quién será? Así será para el que atesora para sí y no se hace rico delante de Dios.” 


El capital no compra a la muerte
Esta es la parábola que nos enseña que, aunque tengamos mucho, la vida no está en la hacienda. Estamos en un momento crítico en la expansión del coronavirus. En un instante podemos estar contagiados y morir. Podemos ser uno de los contabilizados en la lista oficial de defunciones que todos los días nos da el Comité del Gobierno de España. El virus no distingue. Aparece de súbito dándonos la mala sorpresa.

¿Dónde está nuestro tesoro? Donde está nuestro corazón. ¿Dónde va a estar el corazón de los gobiernos del mundo? En el oro o en la humanidad. El primero no les salvará, el amor a cualquier ser humano sin diferencias de raza, sexo o lengua sí. Si algunos gobernantes escapan del virus guardando el oro para sí no escaparán de su pobreza ante Yehováh el Creador.

Salven a la humanidad con toda la riqueza de las naciones. Cambien el luto por la fiesta.

SHEMITÁ MUNDIAL
YESHÚA YOSHIA


sábado, 21 de marzo de 2020

LA ELECCIÓN: SHEMITÁ MUNDIAL O CABALLOS APOCALÍPTICOS


Jubileo Planetario

 Este mundo injusto, egoísta y cruel, habiendo olvidado la Norma de la creación, está amenazado de un fin trágico. El planeta Tierra pudiera desaparecer, instantáneamente, absorbido por la nada como uno de esos tantos planetas que giran vacíos y sin vida en medio del oscuro caos, en las profundas soledades del espacio. Un planeta errante, con una superficie inerme, sin ninguna belleza que admirar externa o interna. Envuelto por la negrura trasladándose solitario por rincones sin luces de estrellas. Sin océanos de agua, sin selvas verdes, sin animales, sin humanidad que lo cuide. Sin vestigio original de ninguna especie. Rotando maldito por el pecado de los hombres.

La pandemia del coronavirus solo es el principio de nuestros dolores. Los avisos de un parto de la mujer que está pronto a dar a luz. ¿Qué parirán los gobiernos del mundo? Una Shemitá mundial o los caballos apocalípticos. O el perdón de las deudas o la guerra, el hambre, la peste y el sepulcro global. De la crisis planetaria del Covid-19 no renacerá  una sociedad mejor que la actual sin cambiar su corazón. Renacerá el amor colectivo o colectivamente desapareceremos devastados por el odio. Tras el coronavirus la gran espada está pronta a ser desenvainada por las potencias mundiales con una corona de fuego nuclear.

CORONA NUCLEAR

¡Salven a la humanidad!.. Declaren los gobiernos una shemitá mundial. El sistema financiero perdone las deudas. Dediquen las ingentes cantidades de oro de las reservas mundiales y los trillones de dólares o de otras divisas a la reconstrucción de la vida. No apuntalen con ellos sus intereses personales ni su modelo ideológico. Olviden sus planes de dominio mundial. De pensamiento único. De esclavitud global. Llegan los días en que el oro y la plata perderán todo valor no servirán para refugiarse ni preservarán las vidas de sus poseedores. Un mendrugo de pan cotizará más alto. Hagan un mundo mejor a través de las riquezas.
El oro de la Shemitá o de la mortandad. 

Sí lo sé, es muy impolítico lo que escribo. Más antisociales son las políticas para gestionar la pandemia del Covid-19. La ruina de las naciones es inminente. ¿Para qué quieren el oro para salvar sus posiciones de poder y control en el mundo aunque se pierda un tercio de la humanidad masacrada por sus guerras, la peste y el hambre? Esa sangre les será reclamada por el justo Juez. Y más les valdría no haber nacido.

Pronto será anunciada a todas las naciones las buenas noticias de un Reino que regirá el mundo para que tengan testimonio de su venida. Los gobiernos del mundo no solo rechazarán la buena noticia sino que la considerarán mala y perseguirán a los que la anuncien con ensañamiento. Así está escrito y así cumplirán la profecía.

La Elección: Shemitá mundial o caballos apocalípticos. 

 
Falsa paz, gran guerra, hambre, mortandad planetaria







jueves, 19 de marzo de 2020

S.O.S. HUMANIDAD

S.O.S. HUMANIDAD

Lo peor está por venir. Lo dicen los mismos que nos decían hace unas semanas entre risotadas que España estaba preparada y que habría escaso contagio. Que estábamos ante una leve gripe. La pesadilla de Wuhan, el escenario de horror en China, el aislamiento de 49 millones de personas y las muertes en serie del coronavirus, no alarmaron a nuestros gobernantes. El coronavirus se expande mundialmente sin control. Las bajas humanas se multiplican en todas las naciones y no hay rincón seguro para esconderse. La fiera que anda suelta, esa cosa microscópica que vive invisible a nuestros ojos, se agiganta por días se vuelve colosal en su avance inexorable. Tiembla la Tierra. Desmayan las poblaciones y cualquier acontecimiento histórico palidece ante el COVID-19. Los trastornos sociales abruman nuestras vidas. El miedo nos causa estrés nos aprisiona en sus cadenas. Cada uno lo vive a su manera.

Lo más irritante de esta pandemia global no es la indefensión en la que podemos vernos, ni la toma de conciencia de nuestra fragilidad humana, lo vulnerables que somos. No, lo más desesperante, la prueba más dura que confrontamos es la soberbia política la arrogancia de nuestros gobernantes mirando para otro lado de la plaga hasta que sus víctimas mortales se les han puesto delante acusándolos de indolentes y de no conocer la piedad. Muy verdaderamente el veneno ideológico abre los sepulcros que se llenan de inocentes. El drama se ceba con los débiles. 

El ejército español en batalla contra el coronavirus


Esta pandemia con tintes apocalípticos es la acusadora de la impiedad humana. Todo hombre o mujer con un mínimo de sensibilidad queda estremecido al contemplar la falta de escrúpulos morales de nuestros gobernantes. Ningún gesto de contrición ni una mueca de dolor trasmiten sus caras de piedra. En sus sermones oficiales y apariciones televisivas hilan palabras escritas cosen frases amañadas en un rosario de despropósitos. La parodia solidaria de sus fatuos discursos nos inspiran desprecio aborrecimiento ideológico por unos personajes y unos partidos políticos de miseria intelectual capaces de sacrificar una nación en interés de ellos. Ahora que ven peligrar gravemente sus tinglados económicos, su poder tambaleante, ahora, todos somos uno cuando tanto están trabajando por la destrucción de España. Hace dos meses éramos un Estado Plurinacional, una Nación de naciones, una República Federal de Estados Independientes. ¡De súbito España es “Una” y se alaba la unidad nacional en la guerra contra el coronavirus! Ahora que se derrumban hasta los cimientos fundacionales, y un seísmo económico de escala inaudita sacude los mercados bursátiles y los holding empresariales y el tejido productivo de toda empresa que respira, ahora nos dicen que somos uno. Que hombro con hombro tenemos el deber de luchar contra la pestilencia abominable que nos viste de horrendo luto. España es un Niágara de lágrimas. 
S.O.S. ESPAÑA

¿Cuánto empeorará la pandemia y sus funestas consecuencias a nivel mundial? Nadie sabe. Cualquier conjetura choca contra la durísima realidad diaria. El coronavirus corre a galope tendido. Por delante de todo auxilio. Por delante de los ciegos políticos de sus hipócritas respuestas. Ellos irán empeorando de mal en peor no aprenderán nada la soberbia ideológica esparcirá su veneno mortal. Entramos en tiempos muy difíciles. Señales y signos claramente proféticos. Pueden reírse de ello como nuestros políticos se han reído del COVID-19. 



S.O.S. HUMANIDAD solamente quiere decirles  que declaren una Shemitá Mundial. Amparen a los débiles y tiendan la mano a los necesitados. Pongan todos los recursos humanos y económicos del mundo que son incalculables al servicio, ahora que están a tiempo, del prójimo sin diferencias de raza, color o lengua. Vienen días en los que el oro y la plata no tendrán valor. Serán como basura. Tengan amor, amor verdadero por sus semejantes. Glorifiquen la vida estén en guerra contra la muerte. Salven a la humanidad. Socorran, socorran, socorran.. 



Yehováh esté con el mundo

Shalom

domingo, 15 de marzo de 2020

EL ROSTRO DEL CORONAVIRUS



EL ROSTRO DEL CORONAVIRUS


Le llaman Coronavirus. Viaja por todos los países con un negro sudario. Tiemblan las naciones cuando oyen su nombre. Está considerado el enemigo número uno de la humanidad y declarado de Emergencia Sanitaria planetaria. El espanto le acompaña. Los hombres se estremecen con su sola mención. Se ha convertido en el signo de nuestros tiempos.

El Coronavirus mata. Extingue la vida con su salida mortal.. A pesar de ese proceso hacia la muerte que todos vemos ocurrir ante nuestros ojos y las elevadas cifras de fallecidos, hay una numerosa cantidad de personas que han perdido su instinto natural de conservación. No lo ven como una amenaza seria para sus vidas y la de sus familiares están convencidos que el COVID-19 pasará de largo aunque se expongan a la presencia de él. Se sienten inmunes todopoderosos. Los medios de información y las autoridades les han dicho que es una gripe que puede ser peligrosa en caso de avanzada y edad y de tener patologías previas. Se considera a los ancianos los más vulnerables a su contagio por su avanzada edad. Y efectivamente es en ellos donde el rostro del Coronavirus está causando más bajas entre la población. El negro sudario amortaja a nuestros padres y abuelos. Pero, ¿solo a ellos? ¿Qué nos hace creer que estamos salvos de tan mortífera plaga según la edad o no padecer patologías severas?

¿Serás tú el siguiente?

Todas las naciones del mundo entero sin importar su raza, lengua o grupo tribal al que pertenezcan, están ante el Coronavirus. No hay Continente que no recorra este viajero. Por su velocidad se diría que puede desplazarse instantáneamente en un abrir y cerrar de ojos. Con desearlo. ¿Qué está impulsando la carrera meteórica del coronavirus? Lo que lo propaga no es el infectado.. ¡son las palabras!.. Montañas de palabras son gastadas cual trampas que confunden el buen criterio de la población, que les nubla el raciocinio claro. Lenguas políticas de postín entrenadas, no solamente para distorsionar la verdad y ocultarla sino para mentir, nos han convencido de que la pandemia del COVID-19 era un resfriado más. Esas mismas lenguas nos dicen ahora: Quédate en casa. Y declaran el Estado de Alarma Nacional cerrando España en cuarentena y pidiéndonos que nos aislemos en nuestros hogares. Una cuarentena que llega demasiado tarde el coronavirus se propaga entre los españoles causando estragos inauditos y víctimas inocentes de la irresponsabilidad del Gobierno y de los medios de comunicación afines ideológicamente que nos han informado según la línea oficial o el pensamiento único del Gobierno. 


La OMS declara la pandemia mundial.

¿Qué podemos hacer los españoles para salvar al mayor número de personas de la pestilencia que nos azota y salvar a España? Obedecer y amar. Quedarnos en casa obedientemente. Los que velan por nosotros no pueden hacerlo. Los que pelean para salvarnos en primera línea, ante el fragor de la muerte, no pueden hacerlo. Escuchemos esas voces que tratan de preservar nuestras vidas. Esto será fácil gracias a la autoridad. Más difícil será dar amor al prójimo. Hemos perdido toda noción de su significado supremo. Del descomunal poder del amor en acción. Si hemos de morir que sea con honra española salvando a los demás. Si ignoramos amarnos veremos lo peor del ser humano y escenas vergonzosas de su comportamiento ruin como las que vemos en la gente egoísta y cruel que asalta los supermercados o viajan a otros lugares trasportando el coronavirus sin guardar cuarentena. Siendo portadores de la muerte para sus semejantes. 


Añadir leyenda

Estamos en una encrucijada. Toda la potencia de España está en el amor. Si se nos ha olvidado lo que es el amor aquí les dejo la descripción de Pablo: “El amor es todo. El amor es sufrido y considerado, el amor no tiene envidia, no es presumido o engreído, ni grosero ni egoísta, no busca lo de sí mismo, no se irrita, ni considera lo que es malo, no se alegra por la injusticia, y se alegra siempre con la verdad. Todo aguanta, es confiado, paciente, soporta todo lo que venga. El amor todo lo puede y nunca cesa.”

¡Viva el pueblo español!
Yehováh bendiga a España