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jueves, 19 de marzo de 2020

S.O.S. HUMANIDAD

S.O.S. HUMANIDAD

Lo peor está por venir. Lo dicen los mismos que nos decían hace unas semanas entre risotadas que España estaba preparada y que habría escaso contagio. Que estábamos ante una leve gripe. La pesadilla de Wuhan, el escenario de horror en China, el aislamiento de 49 millones de personas y las muertes en serie del coronavirus, no alarmaron a nuestros gobernantes. El coronavirus se expande mundialmente sin control. Las bajas humanas se multiplican en todas las naciones y no hay rincón seguro para esconderse. La fiera que anda suelta, esa cosa microscópica que vive invisible a nuestros ojos, se agiganta por días se vuelve colosal en su avance inexorable. Tiembla la Tierra. Desmayan las poblaciones y cualquier acontecimiento histórico palidece ante el COVID-19. Los trastornos sociales abruman nuestras vidas. El miedo nos causa estrés nos aprisiona en sus cadenas. Cada uno lo vive a su manera.

Lo más irritante de esta pandemia global no es la indefensión en la que podemos vernos, ni la toma de conciencia de nuestra fragilidad humana, lo vulnerables que somos. No, lo más desesperante, la prueba más dura que confrontamos es la soberbia política la arrogancia de nuestros gobernantes mirando para otro lado de la plaga hasta que sus víctimas mortales se les han puesto delante acusándolos de indolentes y de no conocer la piedad. Muy verdaderamente el veneno ideológico abre los sepulcros que se llenan de inocentes. El drama se ceba con los débiles. 

El ejército español en batalla contra el coronavirus


Esta pandemia con tintes apocalípticos es la acusadora de la impiedad humana. Todo hombre o mujer con un mínimo de sensibilidad queda estremecido al contemplar la falta de escrúpulos morales de nuestros gobernantes. Ningún gesto de contrición ni una mueca de dolor trasmiten sus caras de piedra. En sus sermones oficiales y apariciones televisivas hilan palabras escritas cosen frases amañadas en un rosario de despropósitos. La parodia solidaria de sus fatuos discursos nos inspiran desprecio aborrecimiento ideológico por unos personajes y unos partidos políticos de miseria intelectual capaces de sacrificar una nación en interés de ellos. Ahora que ven peligrar gravemente sus tinglados económicos, su poder tambaleante, ahora, todos somos uno cuando tanto están trabajando por la destrucción de España. Hace dos meses éramos un Estado Plurinacional, una Nación de naciones, una República Federal de Estados Independientes. ¡De súbito España es “Una” y se alaba la unidad nacional en la guerra contra el coronavirus! Ahora que se derrumban hasta los cimientos fundacionales, y un seísmo económico de escala inaudita sacude los mercados bursátiles y los holding empresariales y el tejido productivo de toda empresa que respira, ahora nos dicen que somos uno. Que hombro con hombro tenemos el deber de luchar contra la pestilencia abominable que nos viste de horrendo luto. España es un Niágara de lágrimas. 
S.O.S. ESPAÑA

¿Cuánto empeorará la pandemia y sus funestas consecuencias a nivel mundial? Nadie sabe. Cualquier conjetura choca contra la durísima realidad diaria. El coronavirus corre a galope tendido. Por delante de todo auxilio. Por delante de los ciegos políticos de sus hipócritas respuestas. Ellos irán empeorando de mal en peor no aprenderán nada la soberbia ideológica esparcirá su veneno mortal. Entramos en tiempos muy difíciles. Señales y signos claramente proféticos. Pueden reírse de ello como nuestros políticos se han reído del COVID-19. 



S.O.S. HUMANIDAD solamente quiere decirles  que declaren una Shemitá Mundial. Amparen a los débiles y tiendan la mano a los necesitados. Pongan todos los recursos humanos y económicos del mundo que son incalculables al servicio, ahora que están a tiempo, del prójimo sin diferencias de raza, color o lengua. Vienen días en los que el oro y la plata no tendrán valor. Serán como basura. Tengan amor, amor verdadero por sus semejantes. Glorifiquen la vida estén en guerra contra la muerte. Salven a la humanidad. Socorran, socorran, socorran.. 



Yehováh esté con el mundo

Shalom