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domingo, 29 de marzo de 2026

Síndone de Turín: Nuestra Pascua (Parte 1)

 

Síndone de Turín

   ¿Qué ven las personas cuando miran la Síndone de Turín?   Depende de los ojos con que se mira. Para quien tiene fe en los relatos de las Escrituras, es historia hecha imagen. Para el escéptico o el ateo, es un hábil engaño medieval que ni siquiera la ciencia actual consigue duplicar. Otros la contemplan burlescamente aprovechando para arremeter contra la fe cristiana llamándola reliquia vana. Y no faltan quienes la ven solo como un negocio: mercaderes y cambistas modernos que convierten lo sagrado en fuente de lucro, tal como ocurrió en el Templo de Yerushalayim en tiempos de Yeshua. 

    Yo soy un hombre de fe. Y lo que veo en esa tela es claro: el Evangelio del Cordero escrito con su sangre y sus heridas. Era yo un joven adolescente cuando vi por primera vez la imagen de la Síndone. Nada más contemplarla, una presencia de gran majestad me sobrecogió.Con lágrimas de la emoción exclamé : ¡Sí, es Él! En aquel Lienzo reconocí instantáneamente al que Moisés y los profetas anunciaron, al que caminó entre sus hermanos judíos, al que sus discípulos vieron y tocaron, al que fue vilipendiado, calumniado y condenado a muerte por crucifixión con espantosa crueldad las autoridades religiosas de Yerushalayim -especialmente el Sanedrín- después de la resurrección de Lázaro. Allí, impresa por una radiación desconocida, estaba la pálida figura del Mesías. 

   El 28 de mayo de 1898. Secondo Pia fotografió la Sábana Santa. Al revelar los negativos apareció lo que durante casi dos mil años nadie había visto: una imagen perfecta del Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. El hombre en quien el Elohim Viviente tiene todas sus complacencias. 


Secondo Pia, primer fotografo de la Síndone

   Nada en este mundo me hará abdicar de esa certeza: la Síndone de Turín es la representación del Resucitado. Es nuestra Pascua. No es solamente la Pascua judía que conmemora la libertad de Egipto y la protección de los primogénitos por la sangre del cordero. Es la realidad definitiva. Yeshua es el Cordero sacrificado por la libertad de toda la humanidad, sin acepción de razas o linajes. Escribió el Evangelio con su tormento, con la copiosa sangre de sus clavos y su flagelación y con su muerte cruel. Y lo más maravilloso: lo escribió con su resurrección. De no haber resucitado como anunció, no existiria la Sábana Santa. Su origen es de Israel, y en ella contemplamos la imagen que se formó. 

   Por eso declaro sin complejos: la Síndone de Turín es nuestra Pascua. Porque el testimonio de Yeshua es el espíritu de la profecía. (Revelación 19:10 ) Es el Besorat Olam anunciado desde la expulsión del Edén hasta la restauración final que describe el libro de Revelación. 
                                    
Rostro de la Síndone reconstruido por Manuel Miñarro catedrático de bellas artes

   El Cordero de Dios está hoy en la presencia del Padre con su sangre derramada en favor de toda la humanidad y a punto de abrir los sellos. La Síndone ha sido preservada hasta nuestros días para que todos reciban su testimonio a través de la ciencia. Precisamente en este tiempo de guerras e rumores de guerras, de señales proféticas raudas en cumplimiento, la Sábana Santa habla con máxima actualidad y más fuerte lo hará con el desarrollo de acontecimientos. 
    Es el más excelso símbolo de paz: el Rey de la paz dejándose morir por amor. Pronto volverá para convertir las espadas en arados y hacer de la Tierra el Edén que siempre tuvo que ser. El Reino de Dios viene sin retraso horario. 
                                           
Síndone de Turín, anuncio del Cordero sacrificado. 


   ¡Llegan los tiempos del Cordero!
   ¡El único tiempo verdadero!

     Shemá humanidad.