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jueves, 12 de marzo de 2026

Guerras e rumores de guerras, aún no es el fin.

                                                                    





Antes del 14 de febrero de 1990 nadie había visto nunca, en ninguna de las generaciones pasadas,  la esfera azulada que es la habitación de los hijos de los hombres e de la vida natural en todas sus formas según sus géneros. Carl Sagan, que tanto nos enseñó sobre el Cosmos,  hizo de aquella fotografía de un punto azul pálido una de las reflexiones más profundas sobre la pequeñez de la humanidad en el universo, una fina capa de polvo sobre la superficie de ese pixel de luz pálida llamado planeta Tierra, imperceptible desde el espacio. No se nos ve igual que si no existiéramos. Aún así, la altivez humana, desafía con su animalidad prehistórica, la frágil "Norma de la Creación" destruyendo la vida  de las especies e la que más destruye desaforadamente es la de su mismo género e lo hace por delirios de poder e grandeza efímeros.         
                         


Desde que el mundo es mundo el triste e cruel espectáculo de la guerra es el que escribe la historia con mares de sangre. La espada es el eje sobre el que giramos, nuestro centro de gravedad, que nos atrae a la muerte sin consideraciones de sexo ni edad. Derramar sangre es un concepto revolucionario para unos, progreso e ciencia para otros. El siglo XXI  nos la ofrece igual que un videojuego haciendo de la razón de la sinrazón nuestra razón de ser, sin una protesta, normalizando el horror. Así durante milenios marchamos a remolque del carro de la guerra batalla tras batalla, vertiendo torrentes de sangre por causas e intereses de los gobernantes pero nunca de sus pueblos. La fuerza se diviniza como origen de todo derecho, consagrarse a la guerra para algunas ideologías políticas o religiosas es lo más parecido a un estado de perfección, el culto al exterminio se considera un regalo de Dios, "mátalos a todos" es el mandamiento más obedecido por las leyes de la barbarie. Agora mismo, en este punto azul pálido, las guerras e rumores de guerras, nos aturden con sus gritos de belicosidad salvaje, llamando a la escalada de los conflictos bélicos. 

¿Quién representa hoy el derecho a la vida tanto para el débil como el fuerte? ¡Ni siquiera se respeta la vida en los vientres de las madres cada año millones de inocentes son abortados en la cruenta guerra contra el non nacido! La justicia ya non es señora del mundo, los adelantos materiales ya non son acompañados del progreso espiritual, sin el cual el desarrollo material o avances de la ciencia nos hacen caer en la justificación de la barbarie sabia. 
   
        


                 

Ante el panorama internacional con las tensiones crecientes, la militarización acelerada, la forja de las espadas en arados a toda prisa, la reflexión de Carl Sagan, es un grito a la paz e la convivencia civilizada. El que tenga ojos para ver que vea e reflexione. 👇 

"Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada «superestrella», cada «líder supremo», cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de un rincón de este pixel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... es desafiada por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Asentarnos, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una formadora de humildad y carácter. Quizás no hay mejor demostración de la soberbia humana que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos más amablemente los unos a los otros y de preservar y apreciar el pálido punto azul, el único hogar que hemos conocido". 


Guerras e rumores de guerras, aún non es el fin. La Biblia habla a hombres como nosotros en este punto azul pálido con señales proféticas. Shemá humanidad


viernes, 26 de julio de 2024

Las naciones forjan los arados en espadas



                                                        


Gran espada de la guerra


   El orador subió al escenario ante una muchedumbre cargada de espectación. Todos los ojos estaban sobre él. De pronto cayó sobre los presentes una calma que no era de este mundo. Puesto en pie sin notas que mirar, comenzó a hablarles en tono grave y solemne: 
   "Este mundo injusto, egoísta y cruel , habiendo olvidado la Norma de la Creación, está amenazado de un fin trágico. El planeta Tierra pudiera desaparecer, instantáneamente, absorbido por la nada, girando vacío y sin vida, como tantos otros planetas lo hacen en las profundas soledades del Universo: errantes, oscuros, igual que montañas estériles de roca, polvo y metal. Maldito por el pecado de los hombres. La humanidad cabalga en su loco galopar militarista hacia su destrucción".
   El orador pausó, visiblemente dolorido por lo que acababa de decir. Los oyentes captaron el drama y la absoluta certeza de lo enunciado. Taras unos segundos retomó la palabra: 
                                                            
Tiempos críticos 
   
"Somos testigos de los grandes trastornos del mundo actual. Vemos las tensiones adueñarse de los países. Guerras e rumores agitan los estados de ánimo de los pueblos llevándolos al paroxismo extremo. Muy verdaderamente los acontecimientos nos angustian. Los Gobiernos movilizan sus ejércitos y los levantan en armas. Gran parte de la humanidad forja febrilmente los arados en espadas ante la inminente lucha. Tecnología de satélites respaldada por algoritmos de IA está lista para ofrecernos un loco escenario de explosiones y fuego abrasadores. Por tierra, mar y aire, la estupidez humana tiene urgencia por expresarse. Odios ancestrales, artificiosamente engendrados, desatarán su furia exterminadora ante el gemir de los hombres y los suspiros lastimeros del resto de la Creación. Una catastrófica alianza de naciones dará vida a las Bestias multipolares. Impalpables fuerzas las dirigen en su control totalitario del mundo. No hay posibilidad de ser neutrales. La propaganda bélica exaltará el orgullo patriótico. La mentira reinará como verdad, arrastrando a las desdichadas sociedades a los campos de batalla. Ondearán las banderas nacionales seguidas por enfervorizados regimientos en su imparable avance invasor. Los tiempos de los rumores llegarán a su fin dando comienzo las acciones bélicas . Las Bestias no retroceden; la guerra sí les interesa. 

                                       
                                                          

    En el marasmo general las hostilidades se dan con inusitadas prisas. Los templos de la Gran Babilonia y sus hijas elevan plegarias pidiendo la pronta victoria sobre los enemigos en un frenesí de hipócrita santurronería e ímpetu religioso. Se ora por la divinización de la fuerza sobre cualquier otro derecho humano, que la ley del más fuerte someta al débil, que las garras de hierro impongan su voluntad. Desde los púlpitos voceros babilonios bendicen y exoneran los pecados criminales de lesa humanidad. Desaprobar la guerra no está en el consenso político aunque acongoje el corazón y el espíritu de los pueblos. La fe y sus valores se enfrentarán a una lucha sin cuartel. ".

   El orador volvió a guardar silencio consciente del efecto abrumador de sus palabras. "¡Pero cobren ánimo! No se alarmen. Levanten sus cabezas erguidas y no desmayen sus almas. No estoy aquí para romper sus corazones. Les digo lo que el mundo no quiere oír. Aquí estoy con la garantía que nos da la fe, pues ni una tilde de que está escrito dejará de cumplirse en el tiempo señalado. Después que se abra el séptimo sello, hyan sonado las siete trompetas y sean derramadas las siete copas de la ira del Gran Espíritu Viviente y Creador de todo lo visible e invisible, con gran voz oiremos las Aleleyas de la salvación. Un clamor de alegría se levantará en los Cielos y en la Tierra por estas sentencias justas y verdaderas sobre un mundo malvado tan pervertido. No escaparán de ninguna manera. Y escrito está con certeza infalible: Los mansos heredarán la Tierra".


     Dicho esto estalló en las gradas un tremendo aplauso que calló al orador por un instante. La emoción bañaba de lágrimas los rostros de todos los presentes. El orador, levantando la vista y las palmas a los Cielos susurraba en hebreo un pasaje de los salmos. Sentándose la multitud, sus oídos estaban prestos a escuchar el canto de aquellos labios. Por mi parte, segui taquigrafiando todo cuanto decía aquel hombre bautizado con fuego. Le llamaban el Siervo del Evangelio. Más de una hora fue arrojando luz sobre los textos escritos. Citó a Moisés, los profetas,m los salmos y los evangelios y el resto de la escritura hasta la Revelación. Dijo que la primeras guerras serán el principio de los dolores. Se pararán en breve tiempo tras un consenso global precipitado. Y se anunciará que todo está pacificado y seguro. Después de esta frágil paz consensuada los dolores de parto irían en aumento y la espada nuclear asolaría naciones adentrándonos raudos en el fin del fin. Pero al hombre no le dará tiempo de consumar su maldad extrema y destruir la Tierra. El juicio caerá sobre ellos: non escaparán de ninguna manera. Cosas nunca vistas y esperadas en todas las generaciones, las verá nuestra generación. Pronto habrá guerra en el Cielo y el Dragón y sus ángeles serán echados a la tierra. 

                                        


   En otro momento les escribiré sobre el acontecimiento más trastornador e convulso desde que el mundo es mundo. La Gran Serpiente colérica por su derrota y, sabiendo que le queda poco tiempo, tratará de destruir el planeta y toda la vida en él. Arrastrará en rebelión contra el inminente Reino de los Cielos a los gobiernos del Culto Global. 
   Antes será anunciado en todas las naciones el Besorat Olam, el Evangelio de siempre.

Shemá humanidad