El 20 de julio de 1973 el mundo amaneció con la trágica noticia de la muerte de Bruce Lee. Un hombre extraordinario pasaba a la leyenda a los 32 años despidiéndose de la vida con la misma contundencia de sus puñetazos.La vida de Brus, fue toda una epopeya extraordinaria la de un hombre único en su género nacido para el cine de acción. Tan sublime era en la lucha que hizo de ello una de las experiencias más maravillosas del Séptimo Arte. ¿Y qué decir de aquellos gritos de energía que exhalaba mientras volaba por los aires o daba unos golpes de nunchaku que no dejaba en pie a ningún enemigo? Cada puñetazo iba acompañado de su correspondiente sonido musical en forma de grito victorioso - ¡¡¡Wa-taaa!!!. Con él nos ponía a todos el pelo de punta de una emoción suprema.
Brus era un excelso guerrero y poeta. Tan por encima estaba ya de su arte que su maestría sin parangón como actor y poeta, lo llevó a resumir todas las artes marciales en una sola, el Jeet Kune Do. Solo con su nombre llenaba los cines dejando a los espectadores pegados a sus butacas. Con Brus la película duraba un suspiro. La gente no iba ni a los baños con tal de no perderse un solo gesto de aquella fiera malhumorada con todo lo malo y perverso del mundo de los hombres. Bruce Lee era un hombre fuera de serie. Un actor de Oscar, llenaba los cines con una ficción de peleas que todos dábamos por verdaderas.
Karate a muerte en Bangkok. La prosa en mamporros y patadas.
Dejo constancia que hasta ese entonces no habíamos visto nadie nada igual. En aquella película se repartió leña hasta para los carnés de identidad de los espectadores del cine. Estábamos tan asombrados de aquel espectáculo visual que no se oía una mosca en toda la sala y permanecíamos cogidos a nuestras butacas ante aquella destreza humana
Fue tal el diluvio de palizas, de puñetazos y patadas semejantes a las coces de un caballo, de saltos y brincos tan espectaculares, que ninguno podía creerse que los chinos fueran capaces de hacer algo así. ¡ Juro por mi vida que yo quería ser Bruce Lee! ¡Cómo nos lo pasamos de bien con esta ficción al ver ganar al bueno!
¡Si Don Quixote hubiese vivido para verlo! Cuando acabó la sesión estábamos todos enardecidos de entusiasmo. Nuestras caras irradiaban fluorescencias radioactivas como si acabáramos de estar en el núcleo de una central nuclear. Sí, salimos del cine exultantes de felicidad de ver a un hombre bueno acabar con todos los malos a la mayor gloria de los buenos y de contemplar al guerrero más fabuloso de todos los tiempos e incluso más pacífico que Gandhi, hacer justicia a los débiles y los oprimidos.
| Daremos a este escrito un final como los finales que le gustaban a Bruce Lee. Liberando a los oprimidos de todos los Hannes de sus cárceles subterráneas y acabando con el crimen organizado en sus islas. Veamos a Brus enfrentándose a mil peligros para liberar a los prisioneros. Más que película parece de verdad y, eso, precisamente, era lo que quería Brus , ofrecernos toda la perfección que su talento desbordante alcanzó. Lo mejor de sí, lo que la poesía en palabras ya no puede dar, la poesía encarnada. De las inmateriales palabras a la perfección del acto visible y tangible que es cuando la poesía alcanza su máximo esplendor y su máxima razón de ser, su máximo de todo. Pues eso nos dio Bruce Lee, todo, sin quedarse nada. Bajemos con él a liberar a los cautivos de Han. |
Empieza la liberación de la isla. 2017 comienza la liberación de los prisioneros del mundo.
El objetivo de la poesía no es otro que hablarnos hermosamente de lo hechos que son el Alfa y la Omega de la poesía. El mejor poema dado nunca en la tierra o sobre el cielo
el súmmum, la apoteosis poética tiene este verso:
" Y el Verbo se hizo carne,
y habitó con nosotros, y nosotros vimos su gloria, gloria como Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad".

Yeshúa. el más grande luchador. Vencido, venció.

Nunca, nunca, nunca, se escribirá nada igual en relación a los hombres. Es lo más épico. El amor representado en un hombre. A esto me refiero cuando hablo de la poesía corporeizada. Hay poetas de las palabras pero los más grandes son los poetas de las obras. Si no se obra como se habla no riman los sonetos. Por eso, Bruce Lee, todo él era un magnífico y gran poema. Nos queda Han,
veamos el modo en que Brus zanja el asunto del mal.
El Gran Luchador saldrá en busca de los suyos a todos los continentes y buscando y rebuscando recogerá lo que le han dicho que encuentre. Viene el Reino. Los mansos van a heredar la Tierra. ¡Alégrense naciones y lenguajes! Los países forjan arados en espadas. Los siervos de Yehováh y de Yeshúa forjen del hierro de sus espadas los arados. Se separa a las ovejas de las cabras. Se encienden las lámparas. ¡Alumbren para la humanidad que todos vean su luz!. .
Shemá humanidad. Llega, El Siervo del Evangelio.
Shalom..
.jpeg)



.jpeg)

